Pero ¿Y quién es Richard Long?

Mi querido Acham Hellman, es una excelente pregunta y una magnífica cuestión.

Richard Long es un artista británico representante del Land Art o lo que es lo mismo del Arte Povera o lo que es lo mismo del Arte Pobre.

Un artista reconocido en los más prestigiosos círculos del Arte Contemporáneo internacional por sus innovadoras intervenciones en el entorno terrestre y la naturaleza.

Unas intervenciones que persiguen reencontrar la geometría de las piedras y los largos paseos por los bosques del planeta, aunque en algún caso la obra esté lejos del concepto PERDURABILIDAD.

Richard Long es el Pulgarcito moderno de Charles Perrault, un niño que intenta no perderse dejando caer efímeras piedras blancas e imperdurables migas de pan dentro de los bosques y las ciudades.

I

En enero de 2012 la periodista Lourdes Durán escribe en un diario local el artículo titulado LO QUE QUEDA DE LONG

No puedo imaginarme que alguien se gaste una millonada en un cuadro y luego lo cuelgue en una pared sucia, claro que siempre habrá quien lo cuelgue boca abajo.

 

Querida Lourdes, parece que, visto lo visto, no solo hay quien cuelga una obra de arte en una pared sucia y boca abajo, si no quien la abandona a su suerte desentendiéndose de ella mientras permite intervenciones como las del señor X, que terminan ocupando un lugar privilegiado en la basura de la ciudad.

Eso mismo sucede en el Parque de las Estaciones de Palma con Richard Long y su Five Paths o cinco caminos, en castellano.

Y es que probablemente no seremos capaces de averiguar nunca el coste unitario de la pieza, que la engloban en uno mayor, el de Ses Estacions, de 12,5 millones de euros.

Y acaso jamás apreciemos el sentido único de una instalación concebida para una Galería portuguesa llamada Mario Sequeiro.

Y probablemente nunca comprendamos una instalación ideada para un espacio protegido que termina siendo instalada en un parque público mallorquín.

Y quizá jamás averigüemos el motivo por el que no disfrutamos de la visión plácida y acuosa de un lienzo transparente de agua de 15 metros lineales descrito por el artista como un hermoso espejo líquido en un jardín zen japonés.

Tal vez sean ya demasiadas cuestiones en el aire que quedan sin respuesta. Aunque acaso, quizá y probablemente debamos consolarnos con apreciar un nuevo Cristo de Borja, aunque mucho más caro que el famoso original intervenido.

Es una terrible paradoja ¿No os  parece?

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About María Julia Bennassar

Hola! Soy María Julia, Una arquitecta técnica a la que le gusta el ARTE y escribir; suena raro, lo sé

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