Fundación Juan March, Palma, 17 de junio de 2016

Mis tonterías,

Deseo dejar claro que admiro el trabajo bien hecho, dicho lo cual, deseo dejar claro que no soy, en absoluto, partidaria de la guerra, dicho lo cual, deseo dejar claro que tengo amigos en los dos bandos, dicho lo cual, deseo dejar claro que soy una alocada fan del diálogo y la convivencia pacífica, dicho lo cual, deseo dejar claro que si no hay más remedio y hay que morir, lo hago con las botas puestas.

En el mundo del ARTE hay varias potencias enfrentadas (como Rusia y los EE.UU )con miles de batallitas, enfrentamientos, espías, acuerdos y guerra fría.

Y mogollón de aliados a uno u otro bando, y un pelotón que va a su puta bola y libre albedrío, y un grupito toca pelotas llamado “eje del mal” que solo incordia.

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El carrer dels Bastaixos es la actual Jaime II, una calle con miles de historias donde reside hace un tiempo el famoso Nicolau Marieta. También es una calle de crímenes sin resolver, como el de María Aguiló, una soltera beata dueña de una joyería y asidua a las novenas de Santa Eulàlia.

María Aguiló aparece un día atada, medio colgada y muerta en el suelo de su joyería.

Parlant un dia amb un amic argenter, en va confessar que sempre havia sospitat qui eren els assassins. En va contar que ell, que encara era un nin, un dia venia del forn dels Paners de comprar bescuits amb la seva tia i pujaven pel carrer dels Bastaixos. Més o manco a l’hora que se suposava s’havia comés el crim, varen veure dues senyores de fora carrer, botifarres per més senyes, mare i filla, que sortien arreglant-se la roba i amb posat nerviós, de la botiga, molt conegudes als ambients dels argenters per les seves mangarrufes. El seu nom figurava en més d’una llibreta amagada dins foscos calaixos al costat de la paraula “deuta”.

Escribe Conxa Forteza en Histories del Carrer

Traducción libre de Mi Kitsch Kitchen:

Hablando un día con un amigo joyero, me confesó que siempre sospechó quienes eran los asesinos. Me contó que él, cuando todavía era un niño, un día que venía del Forn dels Paners de comprar biscuits con su tía y subían por la calle de los Bastaixos, más o menos a la hora que se suponía habían cometido el crimen, vieron a dos señoras que no eran habituales de esa calle, de la clase alta para dar más señas, madre e hija, que salían arreglándose la ropa y nerviosas de la joyería, ambas muy conocidas en el mundillo de los joyeros por hacer las cosas “de aquella manera”. Su nombre figuraba en más de una libreta guardada dentro de oscuros cajones al lado de la palabra “deuda”.

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About María Julia Bennassar

Hola! Soy María Julia, Una arquitecta técnica a la que le gusta el ARTE y escribir; suena raro, lo sé

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Arte

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