Dicen los sabios que es bueno permanecer callado. No lo hago nuca, callar. Hablo igual que escribo, por los codos. Utilizo los verbos, sujetos, atributos y complementos desde que me levanto hasta que me acuesto. También hablo en los sueños. Verborrea e incontinencia verbal le llaman.

El Equality Float de Thomas Hirschhorn está en el Museo Es Baluard. Ayer aterriza un artefacto gigantesco que casi no cabe en el Algub. Es una cosa tremenda, muy Grande, muy kitsch, muy Caos y muy “Complejo”.

De la complejidad una se da cuenta casi al minuto, y sin finalizar la vuelta completa al objeto-concepto, porque en el centro del mismo, es muy feo, hay pegado con celo una reproducción del Contrato Social de Rousseau y a pocos metros el Foucault de la Historia de la locura (Queridos míos, cuidado con no confundirle con el péndulo, que el tipo es otro).

Desde ayer por la tarde existe en el antiguo depósito de aguas de las bellas muralla de Palma una inmensa carroza de carnavales de un horrible y espantoso color amarillo chillón, y de un hortera y demodé color azul azafata de Pan Am con mogollón de celo, rafia, cinta aislante, plástico, papel, rotuladores, espuma, cartones y libros de filosofía.

Es un combate-concepto entre Banalidad v/s Filosofía. Una broma que resulta infinitamente caótica.

Para echar un vistazo

Leo que al artista le encanta cruzar referencias que proliferan en rizomas y que es un Prix Marcel Duchamp.
Y mira que Thomas Hirschhorn nos avisa enseguida: MATERIAL INFLAMABLE DEL PENSAR  anuncia el gigantesco artefacto-objeto-concepto en la fachada delantera.

Ignoro que será un rizoma por pertenecer a la peor generación de estudiantes española, la del BUP, aunque recuerdo que nos machacaban con absurdos y largos problemas de lógica.

Si viene en tren, llegará antes de las seis. Si viene en coche, llegará antes de las seis. Luego, tanto si viene en tren como si viene en coche, llegará antes de las seis.

Palomas_Ben Jacob

Al salir del museo, en la porta de Santa Catalina, existen dos grandes palomos de granito, cuarzo, feldespato y mica, del escultor Ben Jacober, que observan impertérritos dos puntos cardinales.

Hace bastante tiempo que en Palma prohiben hacer volar a los palomos. Es una moda curiosa de algunos ciudadanos que convierten la afición a volar los palomos en un problema vecinal.
Y es que los palomos que sobrevuelan los cielos azul cielo de Palma llegan a ser miles y cientos, y no les importa destrozar los tejados lanzando piedras contra ellos o colarse en las casas sin tener invitación previa o provocar terribles riñas vecinales que acaban a escopetazos.
Pero tranquilos, porque el Ataque de los palomos voladores de Palma sucede en 1760.

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About María Julia Bennassar

Hola! Soy María Julia, Una arquitecta técnica a la que le gusta el ARTE y escribir; suena raro, lo sé

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