La Concha, 8 de agosto de 2016

Mis tonterías,

Hay una obsesión por convertir los museos y espacios de la cultura en parques temáticos

¡Ojo!lo dice María Corral López Dóriga, exdirectora del Reina Sofia, comisaria independiente y crítica de arte, a todo el que quiera leer un periódico.

Recuerdo, sin ir más lejos, la última vez que visito el Museo del Prado. No logro acceder al Jardín Infinito, la impresionante videoinstalación emplazada en una enorme  sala que emite tropocientas imágenes del Jardín de las Delicias acompañadas por mogollón de pistas de sonido.

Es el nuevo Futuroscope Madrileño, Vous n´imaginez pas ce qui vous attend.

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No hay forma. Resulta imposible. No consigo reconciliarme con Tom Hanks.

Y mira que lo intento e intento, una y otra vez, año tras año. Persevero y persevero, pero no resulta. La enemistad unilateral viene de lejos.

Y todos sabemos que cuando el rencor se enquista y es profundo, cuesta eliminarle.

La relación con Tom comienza a fallar el año que se disfraza de naufrago de Feedex y permanece 143 minutos perdido en una isla desierta dialogando con una pelota de fútbol.
La película es un pestiño insufrible. Amos, un tostón tremendo inventado por los yankis para consumir a lot of Kliness.

Hace unos meses consigo un ligero acercamiento gracias a la película, El puente de los espías. Otra americanada de los amigos que residen al otro lado del charco pero más entretenida porque no hay pelotas sino un espía ruso que es la leche.
Este sí es un espía auténtico, con la sangre y el temple suficiente para resistir la guerra fría y lo que le echen. Y no el valor pusilánime y blandengue que venden los amigos del Brexit, que ya no son amigos. Sí, me refiero al machista y musculitos del 007.

Esta semana intento la reconciliación con la película Esperando al Rey. Es mi naturaleza masoca. Un drama cómico dicen algunos (No preguntéis el porqué porque es un misterio rarito que no logro resolver).

Sin embargo reír te ríes un rato, pero solo hasta que percibes el tufillo y buen rollete de la movie americana con Arabia Saudí.
Un país hermético donde las mujeres están obligadas a llevar abaya (esa túnica negra tan chic y cool que va desde el cuello hasta los pies) y a rematarla con un pañuelo negro en la cabeza. Un país donde existen maravillosos policías religiosos, muy Trendys, llamados mutawa,  que pasean por los centros comerciales para comprobar si tu tonta cabeza femenina está o no cubierta, y si no lo está insinuarte amablemente:

-Señorita, tenga la gentileza de cubrirse de la cabeza a los pies.

Y donde si tienes la mala suerte de nacer mujer y encima trabajar, no sé,… por ejemplo de enfermera en un hospital, no te permiten enseñar los brazos o las rodillas o utilizar jeans y ropa ajustada.

En fin, un país súper chulo y magnífico para los hombres porque las mujeres lo tenemos prohibido casi todo.

¡Ah! Ni se os ocurra pensar en conducir o confraternizar con el género masculino, y mucho menos jugar al Pokémon Go.
Eso sí, si eres futbolista famoso o piloto de fórmula uno, vives del carajo con unos sueldos de la hostia.

¿A que se nota? ¿O no? que no siento empatía alguna por Tom Hanks.

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About María Julia Bennassar

Hola! Soy María Julia, Una arquitecta técnica a la que le gusta el ARTE y escribir; suena raro, lo sé

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Trivialidades

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