Hotel Formentor, playa de Formentor, 18 de septiembre de 2016

 

Mis tonterías,
Cuando una persona humana aterriza en el planeta tierra procedente de unas conversaciones literarias lo hace mareada. Y si las conversaciones transcurren en Formentor más mareada todavía.

Y no es porque la persona humana ignore que la carretera que comunica el Puerto de Pollensa con el Hotel Formentor tiene una variedad enorme de tramos intrincados y curvas cerradas, lo sabe.

Y que para controlar el mareo repentino debe atiborrarse a biodraminas, lo sabe.

Y que conviene mascar chicles, lo hace.

Y que necesita abrir la ventanilla del coche para permitir que el aire fresco de septiembre vapulee su cara, lo hace.

Y que debe cantar el último hit parade de Julio Iglesias, también lo hace.

No, la causa del mareo que sufre la persona humana es otra.

Son los acelerones y frenazos improvisados.

Son los ciclistas que invaden las hermosas y estrechas carreteras sin arcenes de Mallorca.

Son los tropecientos millones de coches de alquiler que aparecen multiplicados exponencialmente cada año.

Son los descerebrados albinos del norte y los alelados morenos del sur que se materializan tras las curvas cerradas.

Son los ingenieros de caminos que proyectan las carreteras para el tráfico del XIX sin pensar que en el XXI la distancia más corta entre dos puntos es un TUNEL.

Espíritus, fantasmas y almas en pena, historias del más allá en la literatura es el tema elegido en  las Converses Literàries de Formentor del 2016.

Un tema apasionante para la directora de mi Kitsch Kitchen que convive diariamente con cuatro.

Mis amigos los fantasmas, seres inmateriales, huidizos y escrupulosos, que se pasan la vida jorobando a unos y jodiendo a otros.

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El editor de mi Kitsch Kitchen, Acham Hellman, tiene una amiga con una cruz de Caravaca dibujada en el suelo de la lengua, justo al lado del frenillo. Es una escarificación alucinante, terrible y escalofriante.

-Acham, mira, dice levantando la lengua.

-Arggggg…¿Qué narices es eso que tienes dibujado debajo de la lengua?

-La cruz de Caravaca, le contesta, soy bruja.

La amiga de Acham Hellman es bruja desde los quince años y ve fantasmas las 24 horas del día los 365 días del año.

De recién casada la bruja alquila un piso en el que vive un fantasma. Es el espíritu errante de una chavala que desaparece cuando regresa a casa borracha una noche de juerga conduciendo un coche. El espectro de la chica se aparece a la bruja cuando las luces del piso están apagadas.

Un verano el fantasma abandona el piso sin avisar.

La fecha de la desaparición del fantasma coincide de forma extraña con el día en que un runner localiza los restos de un coche sepultado en el lecho del río Henares, y dos buzos de la policía liberan un cadáver atrapado durante cinco años en el vehículo sumergido en las aguas que circulan bajo el puente.

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P.D: mi Kitsch Kitchen comunica a sus followers que el STAFF ha convocado una HUELGA de brazos caídos para el próximo miércoles 21 de septiembre.

 

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About María Julia Bennassar

Hola! Soy María Julia, Una arquitecta técnica a la que le gusta el ARTE y escribir; suena raro, lo sé

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