¿Una opera “demasiado” FUTURISTA?

La historia del siglo XX está repleta de ismos súper aburridos, futurismo, expresionismo, dadaísmo, ultraísmo, fideísmo, creacionismo, estridentismo, cosmopolitismo, neorrealismo, suprarrealismo, existencialismo, experimentalismo mogollón de bla, bla, bla, blaismos.

El ismo que más le mola a Mi Kitsch Kitchen es el ALOGISMO, una tendencia TRENDY y súper antigua que permite diseñar muchos pensamientos carentes de lógica. El inventor fue un ruso llamado Kazimir Malevich, un pintor que pintó en 1913 un manifiesto pictórico que llamó Vaca y Violín.

Cow_and_Fiddle

A bote pronto, puede parecernos una pintura cubista bastante mediocre llena de simples planos bidimensionales superpuestos. Pero, queridos, esperad un poco, observadla un instante.

¿No os resulta extraño una vaca con cuernos en un cuadro cubista? 

Aú, ído! Ya conocemos el misterio del ALOGISMO: contribuir al BIG ART diseñando cosas ABSURDAS. Queridos followers, lo miremos por donde lo miremos, un cuadro cubista-futurista con una vaca pegada en medio es una tremenda ABSURDEZ.

Mijail Matyushin era un ruso amigo de Malevich, un pintor aficionado, un violinista con el único mérito de componer una de las partituras más terroríficas del planeta. El cerebro de la ópera Victory over the sun. Una composición que destaca por sus pasajes sin melodía, el ruido y los cuartos de tono dinosantes ¡El horror de cualquier melómano! Gracias a Dios, la Revolución Rusa consiguió extraviar parte de la partitura y hoy en día es imposible representarla completa.

El libreto no tiene desperdicio. Una creación del poeta futurista Aleksei Kruchenykh. Un texto ininteligible escrito en una lengua ficticia llamada ZAUM (mucho peor que el Esperanto) que para los futuristas respresenta el lenguaje de los pájaros, los dioses y las estrellas ¿El argumento? los hombres fuertes del futuro agarran el sol del cielo y lo aprisionan en una caja.

El diseñador del vestuario y escenario (probablemente lo mejor de la ópera) fue Kazimir Malevich. Una recreación cubo-futurista de estilo robótico con telones de fondo blancos decorados con siluetas geométricas. El acto final lo remata un telón blanco con un cuadrado negro en el centro.

¿Os suena? El cuadrado negro sobre un fondo blanco, digo.

Pues que sepáis que la primera intención de Malevich no fue crear una obra de arte si no decorar el escenario de un teatro. La idea del ismo se le ocurre más tarde, el suprematismo.

05 05 2017

Mi Kitsch Kitchen mantiene que el colega no fue consciente de la importancia de su cuadrado negro hasta 1915, cuando el músico, el poeta y el pintor se emperraron en representar la ópera de nuevo.

Ese año Malevich escribió en una carta a Matyushin:

Te estaría muy agradecido si tú mismo colocaras mi diseño del telón para el acto en que se logra la victoria, donde aparece el cuadrado negro (…) Este cuadrado tendrá un gran significado para la pintura; lo que se hizo de forma incosciente está dando ahora unos frutos extraordinarios

¡Ojo! Un enlace exclusivo para los muy, muy COTILLAS

Aunque Mi Kitsch Kitchen no recomienda visionar el vídeo a nadie.

Sin embargo, si alguien es caparrut y demasiado cotilla, aconsejamos visionar los minutos 32′ a 34′ ; 39′ a 40′ y 53′ a 54′  y luego rebobinar la cinta hasta el final para poder contemplar los tres minutos de ovaciones de un público muy diferente al de 1913, que acude por vez primera a la representación en el teatro Luna Park de San Petersburgo, que no aplaude y se cabrea un montón porque la música le chirría un huevo y además no entiende el lenguaje ZAUM.

Queridos followers, estas son las paradojas del MUNDO DEL ARTE CONTEMPORÁNEO: nadie, nunca, NEVER, jamás de los jamases, será capaz de entender los cambios que se avecinan hasta que no llegue un visionario que se los cuente.

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Descubriendo el Mundo de nuevo, tras un largo descanso

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