Venecia, Bienal de Venecia, 17 de mayo de 2017

Mis tonterías,

El pabellón de Suiza ha elegido este año una manera curiosa de homenajear a un paisano, Alberto Giacometti: una Pasión destructiva.

Una pasión que en opinión de MI KITSCH KITCHEN es súper molona.

Y como ni la jefa ni el editor ni el CEO ni la plantilla piensan mal de nadie ni se nos pasa por la cabeza pensar que la instalación Flora de Teresa Hubbard y Alexander Birchier comisariada por Phillipp Keiser insinúa que el pintor y escultor fue un machista de enciclopedia, un desleal a su país y un egocéntrico del carajo.

MI KITSCH KITCHEN se entera en Venecia de un cotilleo súper divertido: Alberto Giacometti jamás aceptó representar a su país, Suiza, en la Biennal di Venezia. Y eso que sus paisanos le insistieron varias veces, y que incluso contrataron a su hermano, el arquitecto Bruno Giacometti, en 1952, para que diseñase el nuevo pabellón de Suiza en los Giardini.

Pero ¡Oye tú! Qué ni por esas.

El caparrut rechaza la oferta de su país una y otra vez, eso sí, diplomáticamente sugiere el nombre de otros artistas. Las malas lenguas susurran que Alberto Giacometti fue un anti nacionalista, un hombre de mundo, un individualista, un tipo que se consideraba artista internacional y que por eso no debía representar a nadie. Una postura, of course, súper respetable.

Pero resulta que en 1956 el colega aceptó la invitación de Francia y expuso un grupo de seis figuras de yeso tituladas Mujeres de Venecia en el Pabellón Francés. Una participación que, en opinión de MI KITSCH KITCHEN, tuvo que sentar como una patada en los huevos a sus compatriotas. Algo que también es súper comprensible.

Llegados a este punto del speech MI KITSCH KITCHEN recomienda a los países del mundo no ofenderse demasiado con sus genios, y realizar algunos ejercicios de Mindfulness para intentar comprender que el EGO de un artista es ENORME. Huge. DESMESURADO. Y si encima es famoso…

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Fotografía de Alberto Giacometti y Flora Mayo posando con el “busto” de Flora.

La instalación Flora del Pabellón de Suiza nos descubre a Flora Mayo, una escultora americana que en 1920 estudia en París y conoce a Giacometti. Fueron amantes. Una pasión amorosa súper intensa y molona que acabó fatal. Women of Venice nos recuerda la ausencia de Alberto Giacometti del Pabellón de Suiza a través del trabajo escultórico de una de sus amantes, Flora Mayo. 

Una instalación diferenciada en tres partes:

-Un documental que reimagina a Flora Mayo esculpiendo el busto de Alberto Giacometti mientras entreteje conversaciones imaginarias con ella y su hijo.

-Un busto.

-Una fotografía de la pareja, en blanco y negro, posando con el busto.

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A recreation of Giacometti bust by Flora Mayo. ©Photographer: MJ Bennassar

Queridos followers, el busto del Pabellón suizo es solo una recreación, el original lo destruyó Flora Mayo en un arrebato de ira. Aunque teniendo en cuenta que su relación con Giacometti terminó como el rosario de la aurora, es comprensible ¿O no?.

Estad tranquilos, el MUNDO DEL ARTE no se perdió gran cosa.

P.D: MI KITSCH KITCHEN recomienda a sus followers una escapadita a los GIARDINI de la Bienal de Venecia para contemplar in situ el Pabellón de Suiza y la instalación Women of Venice.

Artísticamente no aporta gran cosa, it is true, pero es un cotilleo genial.

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About María Julia Bennassar

Hola! Soy María Julia, Una arquitecta técnica a la que le gusta el ARTE y escribir; suena raro, lo sé

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Arte, La Biennale di Venezia

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