MI KITSCH KITCHEN, Palma, 10 de enero de 2018

Mis tonterías,

 

Querido lector,
Asia está de moda.
Es un hecho irrefutable que la tierra de las mandarinas es súper cool desde 2008. Colega, los artistas asiáticos están que se salen desde las pasadas olimpiadas de Pekín.

–Tío, no seas tan carca que los youtubers e influencers culturales dicen Beijing–comenta José Luís entrando en la cocina.
–Bah! ¡A mi  me la suda!-exclama el escritor torturado abriendo la nevera para coger un yogur natural sin azúcar-Cervantes y Benito Pérez Galdós siempre dicen Pekín.
–A ver–dice el exorcista interviniendo en la discusión–cuando voláis a la capital del Brexit ¿Viajáis a Londres o a London?

Colega, do not worry, no hay que volar tan lejos para ver arte asiático contemporáneo porque ahora mismo el Museo del Prado expone “El espíritu de la pintura” de Cai Guo-Quiang. Una expo comisariada por Alejandro Vergara instalada en el anexo de los Jerónimos que expone grandes lienzos llenos de pólvora de colorines en homenaje a Doménikos Theotokópoulos, el Greco.
Y en el Casal Solleric de Palma está “Video Asia” comisariada por Susana Sanz hasta el 28 de enero. Una pequeña muestra de la producción audiovisual de China y Corea del Sur.
-¡Es genial!¬-exclama José Luís–y además han instalado un sofá súper cómodo para sentarte a ver los cortos mientras zampas chuches y palomitas.

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Fotograma de Adios Utopia del artista Ding Shiwei- Exposición Video Asia, 10 videos para repensar una década de imagen en movimiento-Casal Solleric de Palma

Pero ¿Quién es el top ten del arte asiático contemporáneo?
El chino Ai Weiwei.

Un artista súper implicado con el arte global que lo prueba todo, arquitectura, diseño, fotografía, video, readymades, performances…incluso realiza crítica social, política y cultural. Un trabajo absolutamente fascinante porque el artista domina el arte de las masas con una carencia total de estilos. Es un crac. Los cotillas del arte dicen que su expo S.A.C.R.E.D en la catedral de Cuenca fue muchísimo más cara que la del Bosco instalada en el Prado.
-A mí lo que me mola de Ai es que juega al BlackJack de fábula¬-explica José Luís abriendo el MacBook Air de 13”
-¡Ostras! ¿Es el colega que todavía recuerdan los casinos de Atlantic City?–pregunta el editor mientras plancha una camisa blanca de Tom Ford.

Ai Weiwei es un artista contemporáneo que cosecha muy pocas críticas y mogollón de elogios. A occidente le mola; una manera extraña de inmolarse ante un país que devora nuestra economía de forma alarmante…pero, para un observador curioso resulta súper divertido observar como sus grandes éxitos arquitectónicos y su presencia en las bienales y ferias más importantes del mundo sólo pueden ser posibles gracias al indudable apoyo del partido comunista chino.

Separador 0000003P.D: Poca gente conoce al CEO de MI KITSH KITCHEN. José Luís es un tipo silencioso que sólo sale de noche acompañado de una mochila repleta de espráis de colores. Ahora mismo está en crisis, ya sabes, en la puñetera época que discurre entre los cuarenta y los cincuenta que está llena de sobresaltos y altibajos. También es jugador profesional de póker y blackjack. Una escultura de músculos que pesa 80 kilos y tiene una altura de 1,87 metros endurecida gracias a los años de entrenamiento en los gimnasios carcelarios y las peleas callejeras.

¬-Colegas, recuerdo el día que llegué a Atlantic City- explica mientras cierra la última novela de Vicente Garrido–en esa época era muy joven y sólo pensaba en relajarme en la mesa de blackjack. Un día que estaba jugando fatal y perdiendo mogollón de pasta se sentó a mi lado un asiático con barba y aspecto de Kung Fu que empezó a explicarme cómo debía apostar y plantarme. Of course, no le hice ni puñetero caso y perdí todas las manos. Esa fue mi primera cura de humildad porque mi suerte cambió cuando empecé a aplicar sus estrategias.

En la década de 1980 Ai WeiWei vivía en un apartamento sin amueblar del Lower East Side de Manhattan. Una limusina le recogía cada pocos días para llevarle al casino a jugar al blackjack. Colega,  los jugadores profesionales son tratados como súper estrellas en Atlantic City y disponen de mogollón de suites, limusinas y cenas gratis.
– Cuando los chinos arrestaron a Ai en 2011 fue la hostia-dice José Luís–la asociación de jugadores profesionales planteamos organizar varios torneos de blackjack y póker para presionar al gobierno de los EE. UU y lograr que impusiera restricciones comerciales a China.
-¿En serio conoces a Ai Weiwei?–pregunta el escritor torturado con los ojos como platos–Es una broma ¿No?

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About María Julia Bennassar

Hola! Soy María Julia, Una arquitecta técnica a la que le gusta el ARTE y escribir; suena raro, lo sé

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Trivialidades

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