MI KITSCH KITCHEN, Palma, 7 de marzo de 2018

Mis tonterías,

 

Querido lector,

Deberías saber que los críticos de arte más influyentes del planeta manejan las redes sociales de maravilla ¿No te lo crees? Pues busca a Jerry Saltz en Facebook y comprobarás que tiene más de 88.000 seguidores. Por algo será ¿No te parece?

–¿Y quién narices es Jerry Saltz?–Pregunta el escritor torturado, que acaba de levantarse de la cama y todavía lleva puesto el pijama rojo de Wheneverwear.

–El crítico de arte de The New York Magazine,–contesta el editor mientras guarda la corneta en el cajón de la alacena–una de las revistas más prestigiosas del mundo de la cultura.

–¿Ese no será el tipo que dijo que la proporción de obras buenas y malas es la misma en todas partes, que alrededor del 85% no son buenas, que quizá el 15% sean buenas y que por cada 50 exposiciones de arte que ves solo una o dos pueden lograr dejarte pasmado?–pregunta José Luis entrando en la cocina con una bolsa de plástico del Lidl rebosante de botes de spray de pintura.

–Ese mismo–contesta el editor abriendo la carpeta roja de asuntos pendientes–aunque estoy seguro de que yo podría quedarme pasmado con mogollón de cosas que necesariamente no significarían lo mismo para Jerry.

–¡Ostras!–exclama el escritor torturado rascándose la cabeza, –hoy estáis todos en modo superprofundo,– dice mientras se sienta en un taburete naranja–colegas, no me entero de nada… a ver ¿Por qué esta semana no escribimos sobre las Kardashian y nos dejamos de tonterías?–pregunta mientras abre la nevera– ¡Jefa! Se te ha olvidado comprar yogures naturales sin azúcar…

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Colega ¿No crees que el mundo del arte es absolutamente fascinante? Entre otras cosas está repleto de historias alucinantes y superfantásticas. Por ejemplo, una de las obras conceptuales más inquietantes de la tierra es “La transferencia a una zona de sensibilidad pictórica inmaterial” que realizó Yves Klein entre 1959 y 1962. Sé que la historia te resultará asombrosa pero el artista consiguió vender mogollón de “zonas inmateriales” a varios coleccionistas de arte, que pagaron enormes cantidades de oro por poseer la “NADA”.

Verás, mientras Klein se quedaba la mitad del oro en su bolsillo, el coleccionista tiraba la otra mitad al Río Sena. El acto artístico era presenciado por un comisario de arte, dos amigos artistas del artista y el propio coleccionista mientras alguien fotografiaba la escena. El coleccionista recibía un certificado de manos de Yves Klein confirmando la cantidad de oro que en ese mismo momento se encontraba en el fondo del río; por supuesto, el tamaño de la “zona inmaterial” dependía de la cantidad de oro que hubiese arrojado al río, pero ¡Ojo! Para poseer de verdad la “zona inmaterial” debía quemar el certificado inmediatamente. Eso sí, Klein autorizaba a quedarse con la fotografía como prueba de que todo el proceso había sido realizado por un artista de reconocido prestigio. No te lo vas a creer pero los cotillas del arte insinúan que hubo más de un comprador ¿No te parece una historia absolutamente amazing?

P.D: El escritor torturado insiste en informarnos de que hay un nuevo miembro en la familia Kardashian. Una niña superhermosa que ha pesado al nacer más de tres kilos y medio. Sin embargo, y para consternación de todos los fans de la familia, la pequeña no se llamará Louis Vuitton sino Chicago West.

–Pues no lo entiendo–dice el escritor torturado mientras añade una cucharada de miel al requesón–Con lo bonito que es llamarse Teresa, Manuela o Cayetana–Colega ¿Tú lo entiendes?–pregunta al editor.

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About María Julia Bennassar

Hola! Soy María Julia, Una arquitecta técnica a la que le gusta el ARTE y escribir; suena raro, lo sé

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Trivialidades

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