Fundación Mapfre, Madrid, 12 de abril de 2018

Mis tonterías,

 

Querido lector,

Estoy en Madrid, en la entrada de la Fundación Mapfre, en el Paseo de Recoletos 23.

A mi derecha tengo al editor, que ahora mismo está superentretenido desenroscando el flash de la Nikon Canon Mark IV (la Fundación Mapfre nos han facilitado un pase de prensa).

–¡Jefa! Habrás dado un millón de gracias al departamento de marketing ¿No?–exclama Acham Hellman mientras desenrosca el flash de la cámara–porque esta exposición es, probablemente, la mejor de la temporada.

Esta vez, y sin que sirva de precedente, el editor de Mi Kitsch Kitchen, Acham Hellman, tiene razón. Derain, Balthus y Giacometti, una amistad entre artistas es una de las mejores exposiciones que han aterrizado en el aeropuerto de Barajas

¿Por qué? Preguntarás.

Porque va sobre tres artistas que fueron amigos, que compartieron charlas y modelos, que tuvieron una visión común del mundo del arte y, que a pesar de contar, cada uno de ellos, con su propio estilo, lograron mantener un diálogo permanente con sus obras gracias a la admiración que compartieron por el arte del pasado.

Colega, si te acercas a la Fundación Mapfre comprobarás que los tres comenzaron su carrera artística copiando las obras de los antiguos maestros.

–¡Te lo dije!¿ Lo recuerdas?–exclama el editor, emocionado, mientras fotografía una copia realizada por Derain de la matanza de los inocentes de Pieter Brueghel,–entender una obra de arte requiere de un aprendizaje largo y extenso, que normalmente está relacionado con la cultura, la sociedad y la historia.

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André Derain. Copia de Pieter Brueghel: La matanza de los inocentes, 1945-1950. Óleo sobre lienzo. Musée d´Art Moderne, Troyes. Colecciones Nacionales de Pierre y Denise Lévy

Verás, la historia comienza en 1920, justo cuando André Derain regresa del frente y es un artista consagrado y de enorme éxito, y uno de los representantes más importantes de los fauves ¿Lo recuerdas? Aquel movimiento artístico que a principios del  siglo pasado había creado un lenguaje plástico basado en los colores puros y brillantes. No te lo vas a creer, pero en vez de sumarse al resto de las Vanguardias, prefirió dirigir la mirada hacia la tradición y los secretos de la pintura.

Algo más tarde, a principios de los años treinta, Alberto Giacometti y Balthus, dos artistas de una generación más joven, quedaron fascinados por el nuevo Derain, que se había convertido en un artista radicalmente diferente, más atento al arte del pasado.

Las visitas a los estudios y las conversaciones que mantuvieron, acabaron forjando una amistad que se ramificó en los sucesivos encuentros y proyectos. Los tres artistas se interesaron en las pinturas de los antiguos maestros y revitalizaron géneros como el retrato, el bodegón y las escenas cotidianas.

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André Derain-Geneviève à la pomme (Geneviève con manzana), 1937-1938. Óleo sobre lienzo. Colección particular.

Esta misma exposición estuvo en París el año pasado, en el Museo de Arte Moderno, cosechando un enorme éxito. Los cotillas del arte utilizan frases del tipo “una de las mejores exposiciones de los últimos 10 años en París” y “No hay que explicar mucho. Basta con verlo” para destacarla.

Es curioso porque esa amistad fue una de las más intensas y duraderas de la historia del arte moderno. Los jóvenes Balthus y Giacometti encontraron en Derain no sólo un amigo sino una referencia artística. El propio Giacometti llegó a reconocer: “Derain es el pintor que más me apasiona, el que me ha aportado más después de Cézanne, para mí es sin duda el más audaz”.

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André Derain-Nature morte sur fond noir (Bodegón sobre fondo negro) 1945. Óleo sobre lienzo. Musée d´Art Moderne, Troyes. Colecciones Nacionales de Pierre y Denise Lévy

Si te fijas bien en estas pinturas comprobarás que uno de los elementos principales del nuevo estilo Derain es la presencia constante del color negro. No revelaré un secreto si escribo que es solo una reinterpretación de la confrontación entre las luces y las sombras. Cualquier apasionado del arte sabe que la mayoría de artistas inician su creación en un lienzo en blanco; pues verás, Derain hace lo contrario, comienza su creación con un lienzo en negro.

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Balthus- Nature morte avec une figure (Le Gouter), Naturaleza muerta con una figura (La merienda), 1940 Tate, Londres. Legado Simon Sainsbury. Tate Londres

Un camino parecido siguió Balthus, otra figura supercontrovertida del mundo del arte, que prefirió atacar la moralidad y la censura de su época pintando provocativas imágenes de niñas hipersexualizadas. Tampoco revelaré un secreto si escribo que aún sigue provocando…

Algo más compleja y extraña es la influencia que pudo ejercer Derain en Giacometti. He de reconocer que me ha costado mogollón llegar a apreciarla, entre otras cosas porque el suizo es más conocido en su faceta de escultor que de pintor. Sin embargo, no puedo negar que las pinturas expuestas en la Fundación Mapfre poseen el mismo aire perturbador que las del resto de sus amigos. Tampoco estoy revelando un supersecreto…

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Alberto Giacometti-Nature morte aux fleurs (Bodegón con flores), 1953. Óleo sobre lienzo. Colección Jules Maeght, San Francisco

P.D: Acabo de leer en el periódico el País un artículo supercurioso ” Venecia no olvida a Casanova, su libertino universal”.

Querido lector,

Parece ser que un tal Carlo Parodi acaba de inventarse un museo, el Casanova Museum and Experience, dedicado al escritor y aventurero, que abrió sus puertas la semana pasada. Aunque según leo en el artículo es más lo segundo que lo primero, es decir, Experience. Verás, Casanova no fue pintor, así que es imposible extasiarse con sus cuadros.

“Este es un museo de la experiencia donde el visitante debe ser el protagonista, y no solo un ser pasivo que observa detrás de una vitrina” declara el diseñador Roberto Frasca.

A lo largo de seis salas, el museo explora todas las aristas de la biografía de Casanova. Distintos hologramas y videos que evocan su vida y obra entre vestidos de época y proyecciones de cuadros de Canaletto, incluso existe un dormitorio donde el visitante puede ser testigo de sus rituales de apareamiento.

–¡Rayos y centellas!–exclama el CEO–Si en ese museo está Canaletto, tendremos que echarle un vistazo–dice mientras entra en la cocina con una bolsa de plástico amarilla repleta de esprais de pintura.

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  1. Muy interesante este artículo. Realmente invita a hacer una escapada a Madrid para visitar la exposición.

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About María Julia Bennassar

Hola! Soy María Julia, Una arquitecta técnica a la que le gusta el ARTE y escribir; suena raro, lo sé

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