MI KITSCH KITCHEN, Palma, 31 de mayo de 2018

Mis tonterías,

 

Querido lector,

Siento el retraso; es debido a que estamos bajo mínimos y se nos acumula el trabajo. Verás, lo que quiero decir es que en la cocina no damos a basto, vamos, que tenemos la carpeta roja de asuntos pendientes a punto de reventar.

Y para colmo de males, el escritor torturado está de baja médica por culpa de una lesión en el dedo gordo del pie derecho. Un accidente supertonto fruto del encontronazo del dedo gordo con una farola de hierro fundido del carrer dels botons. Encima el exorcista ha tenido que salir pitando para Roma con un pase especial que le autoriza a revolver y poner patas arriba los archivos secretos del Vaticano. Of course, le he concedido unas mini vacaciones porque a mi en esa basílica no me dejan entrar ni sobornando al jefe de la guardia suiza con un jamón de jabugo (El colega me ha prometido unos dulces de ultramar de la pastelería Josephine de Piazza Paradiso y copiar el capítulo veinticuatro del Clavis Steganographie de Tritemio).

Resumiendo, que por narices me ha tocado escribir el post de arte; así que, he decidido tirar de hemeroteca y contarte la visita que realizamos en abril a la expo de Albert Loos en CaixaForum Madrid, un arquitecto vienés de principios del siglo XX que se rebeló contra sus contemporáneos de la Secesión y la Wiener Werkstätte (tranquilo, es como llaman en Viena al modernismo vienés, ya sabes, ese movimiento tan chulo de principios del siglo XX que quería convertir la vida en arte).

Adolf Loos, Esbozo del comedor del apartamento Haberfel

Adolf Loos-Esbozo del comedor del apartamento Haberfel, distrito 9 de Viena (Sketch for the dinning room of the Haberfel apartment , Vienna. Lápices de colores sobre papel (Colored pencil on paper)

 

Colega, a partir de ahora es superimportante que conozcas un dato: Albert Loos NO era un fan del modernismo, por eso intentó cambiar los espacios interiores burgueses que consideraba repletos de objetos decorativos e inútiles. Albert Loos proponía diseñar espacios que protegiesen nuestra intimidad del exterior y para lograrlo utilizó un método bastante efectivo, el Raumplan, que adjudicaba a cada habitación y a cada espacio una importancia distinta.

Verás, Loos afirmaba que un dormitorio no podía tener la misma importancia que una sala de estar, y tampoco tener las mismas dimensiones o alturas de techo. Por este motivo diseñaba las habitaciones a lo largo de un eje imaginario de la casa como si estas rodaran en una espiral.

“Cada habitación debería de corresponder a los fines para los que tiene que servir”, le decía a sus amigos. Así, la sala de estar, el lugar donde tienen lugar las actividades sociales, sería un inmenso y precioso espacio, y en cambio el dormitorio de los niños, una habitación que pertenece a la parte privada de la casa, tendría menos altura de techo. El Raumplan permite diseñar un área habitable dentro de un mismo volumen con menos material constructivo y menos coste. Es decir, con este método consigues abaratar un mogollón los costes del proyecto. Además, tiene en cuenta las sensaciones que las dimensiones de los espacios producen en las personas ¿No te parece un método magnífico?

¡Ah! Otro dato superimportante: con Albert Loos comenzó la Arquitectura de Interiores, es decir, el interiorismo.

La carencia de ornamento ha conducido a las demás artes hasta alturas insospechadas. Las sinfonías de Beethoven no hubieran sido escritas nunca por un hombre que tuviera que ir metido en seda, terciopelo y puntillas. El que hoy en dia lleva una americana de terciopelo no es un artista, sino un bufón o un pintor de brocha gorda. Nos hemos vuelto más refinados, más sutiles. Los miembros de las tribus tenían que distinguirse por medio de los colores, el hombre moderno necesita su vestido como máscara. Su individualidad es tan grande que ya no la puede expresar en prendas de vestir. La falta de ornamentos es un signo de fuerza intelectual. El hombre moderno utiliza los ornamentos de civilizaciones antiguas y extrañas a su antojo. Su capacidad de invención la concentra en otras cosas.

Fragmento del artículo “Ornamento y Delito”, Albert Loos, 1908

Separador 0000003P.D: Queremos informar a los seguidores del blog que ya estamos organizando en Mi Kitsch Kitchen las vacaciones de verano. La jefa no desea que se conviertan en un desastre como las del año pasado.

El CEO se ha puesto las pilas y diseñado un método supereficiente que organiza la cocina, verás, el colega ha dividido al equipo en tres secciones de dos grupos cada una. Cada grupo dispone de un representante encargado de informar al representante de la sección contraria de los cuatro equipos multidisciplinares que eligen el vocal sustituto del departamento de guardia.

–Tranquila, jefa–dice José Luís mientras coge una Alhambra de la nevera–que este año lo tengo todo supercontrolado.

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Descubriendo el Mundo de nuevo, tras un largo descanso

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Arte

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